
La Policía Nacional ha desmantelado una red de estafa inmobiliaria en Madrid, deteniendo a un individuo que logró defraudar aproximadamente 85.000 euros a través de ofertas de alquiler fraudulentas en el distrito Centro. Hasta el momento, al menos 32 personas han sido víctimas de este engaño, según ha informado la Jefatura Superior de Policía.
La investigación comenzó en octubre tras la denuncia de un ciudadano extranjero que planeaba mudarse a Madrid para realizar un máster. Mientras buscaba alojamiento en línea, estableció contacto con un supuesto arrendador, quien le mostró la propiedad mediante una videollamada. Para formalizar el alquiler, la víctima pagó 1.750 euros de fianza, 500 euros en gastos de gestión y una mensualidad adicional de 1.750 euros. Sin embargo, al llegar a la vivienda, se encontró con varias personas en la misma situación, lo que reveló el fraude.
El detenido empleaba un método ingenioso para dar apariencia de legalidad a sus transacciones. Alquilaba previamente propiedades como viviendas turísticas y, sin contar con la autorización necesaria, las ofrecía como alquileres de larga duración a través de plataformas inmobiliarias. Para eludir su localización, se comunicaba exclusivamente a través de aplicaciones de mensajería y dirigía sus ofertas principalmente a víctimas que residían fuera de España. En aquellos casos donde se solicitaban visitas, recurría a «asistentes», personas ajenas a la estafa que hacían las visitas físicas.
La urgencia por encontrar un lugar donde vivir y la sensación de oportunidad llevaron a muchos afectados a no verificar la legitimidad de los contratos.
Las investigaciones permitieron asociar al sospechoso con otros 31 casos similares. Finalmente, los días 20 y 21 de febrero, se llevó a cabo su detención y se registraron dos domicilios que utilizaba. En estos registros se encontraron listas de viviendas, agendas de citas, tarjetas bancarias, múltiples tarjetas SIM, ordenadores, teléfonos móviles y material fotográfico profesional que le ayudaba a crear anuncios más convincentes.
Los investigadores también determinaron que el detenido carecía de residencia fija en España y empleaba al menos dos identidades diferentes para dificultar su identificación.
