
El Hospital Fundación Alcorcón ha trasladado su innovador programa ‘Tras mi enfado’ a un entorno más natural, gracias a un convenio firmado con el Ayuntamiento de Alcorcón. Este programa, que ofrece terapias asistidas con animales, está diseñado para ayudar a menores en situación de vulnerabilidad a gestionar su ira, y ahora se desarrolla en el Centro Integral de Protección Animal (CIPA) de la localidad.
Javier Vallejo, educador social de la asociación Animalnature, destaca que el nuevo espacio no solo proporciona la intimidad necesaria para este tipo de intervenciones, sino que también aleja a los niños y sus familias de la estigmatización que a veces enfrentan en un entorno hospitalario. La asociación, que lleva a cabo estas terapias con el apoyo de la oficina de Intervención Asistida con Animales de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), trabaja con menores derivados de la consulta de Pediatría Social del Hospital de Alcorcón, donde se atiende a más de 500 pacientes anualmente.
La consulta es un recurso valioso que no todos los hospitales ofrecen, y se centra en trabajar con niños que han estado bajo tutela o que han experimentado abusos, maltratos o violencia. Vallejo explica que la mayoría de estos menores han vivido episodios de violencia en su entorno familiar o escolar, lo que les dificulta la identificación y gestión de la ira.
Los participantes, de entre 5 y 12 años, a menudo enfrentan retos en el manejo de sus emociones, lo que puede manifestarse en frustración o en la pérdida de control. A través de actividades con perros de intervención y otros animales del CIPA, los terapeutas fomentan la empatía y la conexión emocional, creando un ambiente propicio para que los niños se sientan cómodos al expresar sus sentimientos y experiencias.
El objetivo del programa es ayudar a los menores a identificar las raíces de su enfado, brindándoles herramientas para reconocer y comunicar sus emociones, así como para solicitar ayuda. Vallejo enfatiza que el enfado no es inherentemente negativo, sino una emoción ordinaria que, si no se maneja adecuadamente, puede llevar a conductas perjudiciales.
A partir de este verano, el programa se expande con un campamento intensivo para los menores de la consulta de Pediatría Social, donde se llevarán a cabo diversas actividades, talleres y juegos durante dos semanas. Estas terapias no solo buscan mejorar el bienestar emocional de los niños, sino también facilitar su integración social y brindarles un camino hacia la rehabilitación.
