
La imagen de cuerpos inertes arrastrados por la marea en una playa europea, sin ubicación precisa, se convierte en el punto de partida de “Rompientes”, la nueva obra del dramaturgo belga Paul Verrept, que se estrena en el Teatro de La Abadía del 5 al 22 de marzo. Lo que comenzó como una historia de desamor, según palabras de su autor, derivó en un relato sobre la inmigración y la crisis de los refugiados, mostrando cómo la tragedia global puede filtrarse en la intimidad de una pareja.
“Empecé a escribir la obra como una historia de desamor, pero apareció otro tema, los refugiados”, confesó Verrept durante la presentación de la pieza este miércoles. “Es la historia de una pareja que contraponen su visión sobre la llegada de refugiados o tal vez una historia de refugiados que repercute en una pareja”, añadió, dejando deliberadamente abierta la interpretación.
La obra se estructura en dos monólogos, “Pleamar” y “La huida”, que el público sigue a través de las actuaciones de Fernando Guallar y Rebeca Hernando. Cada monólogo funciona como un espejo del mundo exterior y de los dilemas internos de la pareja, que vive en una casa con vistas al mar. Según explica el director de la obra, José María Esbec, el relato de los refugiados se convierte en un catalizador que abre un abismo entre ellos, cuestionando no solo sus convicciones políticas y morales, sino también su amor y su capacidad de empatía.
La elección de Verrept de combinar la tragedia humanitaria con la vida cotidiana de una pareja puede leerse como un reflejo de la complejidad de los conflictos actuales. La obra no busca ofrecer respuestas fáciles, sino provocar un diálogo incómodo y necesario sobre cómo las crisis globales afectan nuestras relaciones más cercanas. “No es solo una obra sobre los refugiados, ni únicamente sobre un desamor; es una obra sobre cómo el mundo exterior se filtra en nuestro interior”, señala Esbec.
En este sentido, “Rompientes” dialoga con un público que, aunque alejado geográficamente de las tragedias de los refugiados, se enfrenta cada día a noticias que conmueven y desafían sus ideas. La fuerza de la obra reside en su capacidad de llevar lo abstracto de una crisis humanitaria al terreno concreto del hogar, del amor y del conflicto interpersonal.
Con un escenario minimalista donde el mar se convierte en protagonista silencioso, la pieza ofrece una experiencia teatral intensa, marcada por la fuerza de las interpretaciones y la densidad de los monólogos. Cada palabra de Guallar y Hernando parece cargar con el peso de los cuerpos que el mar devuelve, haciendo que la tragedia de los refugiados resuene en la conciencia del espectador.
“Rompientes” no es una obra cómoda; es un espejo de nuestra vulnerabilidad y nuestra humanidad. A través de la mirada de una pareja enfrentada y de dos monólogos profundamente personales, Verrept invita al público a reflexionar sobre amor, miedo, compromiso y la responsabilidad colectiva frente a quienes buscan refugio y esperanza.
Para quienes se acerquen al Teatro de La Abadía en marzo, la propuesta promete no solo conmover, sino también abrir un espacio de debate sobre los límites del amor y la empatía en tiempos de crisis global.
