Investigación revela la verdad detrás del daño al busto de Clara Campoamor

El Ayuntamiento de Madrid ha aclarado que las manchas oscuras aparecidas en el busto dedicado a Clara Campoamor en la plaza de Guardia de Corps no se deben a un acto vandálico, sino a la acumulación de excrementos de aves.

Según han explicado fuentes municipales, técnicos del servicio de conservación preventiva del Área de Cultura, Turismo y Deporte revisaron el monumento y realizaron una primera limpieza para comprobar su estado.

Las manchas no eran pintura ni un ataque vandálico

La alerta se produjo este fin de semana cuando la portavoz del Grupo Municipal Socialista, Reyes Maroto, denunció públicamente un posible “ataque” contra el busto que homenajea a la escritora, política y defensora de los derechos de las mujeres.

En un primer momento se pensó que el líquido oscuro que cubría parte de la escultura podría ser pintura u otro material utilizado para vandalizar el monumento. Sin embargo, tras la inspección realizada por los técnicos municipales se confirmó que el deterioro visible en la superficie del busto se debía a excrementos de aves acumulados sobre la pátina de bronce.

Un problema habitual en esculturas al aire libre

Desde el Consistorio han explicado que este tipo de afecciones es relativamente frecuente en esculturas situadas en espacios exteriores. La acumulación de restos orgánicos puede alterar temporalmente el aspecto del metal, generando manchas oscuras o cambios en la tonalidad de la pátina del bronce.

Tras la revisión, el Ayuntamiento ha confirmado que la escultura no presenta signos de vandalismo, aunque ha indicado que próximamente se llevará a cabo una intervención de conservación para garantizar su correcto mantenimiento.

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Un homenaje a la impulsora del voto femenino

El busto dedicado a Clara Campoamor, abogada y figura clave en la defensa de los derechos de las mujeres en España, fue encargado por el Ayuntamiento al escultor Lucas Alcalde Lomas. La escultura se inauguró en 2006 con motivo del 75 aniversario de la aprobación del sufragio femenino en España, un hito histórico impulsado por la propia Campoamor durante la Segunda República.

Este monumento no solo representa un reconocimiento a la labor de Campoamor, sino que también simboliza la lucha por la igualdad de derechos en la sociedad española. La atención a su mantenimiento es esencial para preservar su legado y la memoria de quienes abogaron por la equidad de género.