
El corazón económico de Madrid se prepara para una metamorfosis histórica. Lo que durante décadas ha sido uno de los centros neurálgicos de la actividad empresarial de la capital, AZCA, afronta ahora una renovación integral que aspira a cambiar no solo su imagen, sino también la forma en la que se vive, se recorre y se siente este emblemático espacio urbano.
El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha presentado el proyecto básico de remodelación acompañado por la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, y la concejala de Tetuán, Paula Gómez-Angulo. No se trata de una intervención más. En palabras del propio regidor, estamos ante un “hito histórico” que marcará el futuro de un espacio por el que cada día pasan cerca de 100.000 personas y en el que trabajan unas 50.000, además de albergar a unos 2.000 vecinos.
Un acuerdo sin precedentes
El proyecto llega tras un acuerdo poco habitual en el urbanismo contemporáneo: administraciones públicas, grandes empresas, comerciantes y vecinos han unido fuerzas para impulsar una transformación conjunta, unitaria y definitiva. Esta alianza, largamente demandada, permite abordar de forma integral un entorno que, pese a su importancia estratégica, llevaba años reclamando una intervención profunda.
AZCA, concebido en los años 60 como un moderno distrito financiero, ha ido acumulando con el tiempo problemas de accesibilidad, deterioro de infraestructuras y una compleja configuración en varios niveles que dificultaba su uso cotidiano. Ahora, la ciudad ha decidido actuar con ambición.
Tres pilares para una nueva ciudad
La intervención se articula en torno a tres grandes ejes: sostenibilidad, accesibilidad y seguridad. Tres conceptos que no solo definen el proyecto, sino que reflejan también el modelo de ciudad que Madrid quiere consolidar en las próximas décadas.
La actuación abarcará casi 133.000 metros cuadrados, en una compleja mezcla de espacios públicos y privados de uso público. Todo será rediseñado para eliminar barreras físicas, mejorar la conectividad y crear un entorno más amable y funcional. Entre las medidas previstas destacan la instalación de nuevos ascensores, la renovación completa de aceras en vías clave como el paseo de la Castellana y la modernización de infraestructuras subterráneas, incluyendo sistemas de drenaje y saneamiento.
Un pulmón verde en el distrito financiero
Uno de los elementos más llamativos del proyecto será la creación de un gran parque central. En pleno distrito financiero, donde predominan el acero y el vidrio, emergerá un espacio natural con más de 1.000 nuevos árboles de más de 40 especies distintas.
El agua también tendrá un papel protagonista, integrándose en el diseño del paisaje y contribuyendo a mejorar la calidad ambiental. Este nuevo pulmón verde no solo transformará la estética del entorno, sino que ofrecerá un lugar de descanso, encuentro y desconexión en medio del ritmo frenético de la ciudad.
Luz, vida y seguridad en los niveles inferiores
Si algo ha caracterizado históricamente a AZCA es su complejidad estructural, con pasajes interiores y niveles subterráneos que, con el paso del tiempo, han generado espacios poco atractivos e incluso inseguros.
El proyecto busca revertir esta situación con una renovación completa de los 33 pasajes existentes. Nueva iluminación, mejores acabados, señalética clara y la apertura de huecos para permitir la entrada de luz natural y ventilación transformarán estos espacios en zonas transitables, seguras y agradables.
La seguridad, de hecho, será uno de los grandes saltos cualitativos. El sistema de alumbrado será completamente renovado con tecnología LED, eliminando zonas oscuras, mientras que la red de videovigilancia se ampliará significativamente, pasando de 55 a 91 cámaras distribuidas en tres niveles.
Un espacio para vivir, no solo para trabajar
La nueva AZCA no será únicamente un lugar de paso o de trabajo. El proyecto apuesta por humanizar el espacio con la creación de 19 áreas estanciales, zonas de juegos infantiles, decenas de bancos y un graderío de 150 metros que permitirá acoger pequeñas actividades culturales.
La idea es clara: convertir un entorno tradicionalmente duro y funcional en un espacio habitable, donde convivir, pasear o simplemente detenerse. Un cambio de filosofía que refleja una nueva forma de entender el urbanismo en las grandes ciudades.
Arquitectura de prestigio internacional
El diseño del proyecto corre a cargo de dos estudios de renombre: el estadounidense Diller Scofidio+Renfro y el español b720 Fermín Vázquez Arquitectos. Ambos fueron los ganadores de un concurso internacional convocado en 2020 y han adaptado su propuesta inicial al nuevo marco impulsado por el Ayuntamiento.
El resultado es un proyecto que combina innovación, funcionalidad y sensibilidad urbana, con el respaldo de todos los actores implicados.
Inversión millonaria y horizonte 2027
La transformación de AZCA supondrá una inversión de hasta 89,3 millones de euros, financiada mediante un modelo de colaboración público-privada. El Ayuntamiento aportará más de 55 millones, mientras que el resto correrá a cargo de grandes propietarios del ámbito.
Si se cumplen los plazos previstos, las obras comenzarán en el primer semestre de 2027, abriendo un nuevo capítulo en la historia de este enclave estratégico.
El futuro de Madrid pasa por reinventarse
Más allá de la renovación física, el proyecto de AZCA simboliza algo más profundo: la capacidad de Madrid para reinventarse. En un contexto global donde las ciudades compiten por atraer talento, inversión y calidad de vida, la transformación de espacios clave se convierte en una prioridad.
AZCA, durante décadas símbolo del poder económico de la capital, aspira ahora a ser también un referente de sostenibilidad, innovación y bienestar urbano. Un lugar donde la actividad empresarial conviva con la vida cotidiana, donde el hormigón deje espacio a la naturaleza y donde la ciudad, en definitiva, se acerque más a quienes la habitan.
La cuenta atrás ha comenzado. Y con ella, la promesa de un nuevo corazón para Madrid.
