
Madrid también puede recorrerse a través de sus cementerios y monumentos funerarios. Bajo lápidas discretas, grandes mausoleos o sencillos monumentos descansan escritores que transformaron la literatura española, artistas universales, científicos galardonados con el Nobel y políticos que marcaron distintas etapas de la historia del país.
Algunas de estas tumbas se encuentran dentro de cementerios abiertos al público; otras ocupan iglesias, ermitas o edificios monumentales con condiciones de acceso particulares. También existen historias más complejas, como la búsqueda de los restos de Miguel de Cervantes o el misterio de la cabeza desaparecida de Francisco de Goya. Estos diez personajes permiten adentrarse en una historia de Madrid menos conocida, siempre desde el respeto que merecen los espacios funerarios.
Miguel de Cervantes: unos restos buscados durante siglos
Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares en 1547, participó en la batalla de Lepanto, pasó cinco años cautivo en Argel y terminó convirtiéndose en el autor de Don Quijote de la Mancha, una de las obras más influyentes de la literatura universal. Cervantes murió en Madrid en abril de 1616 y fue enterrado en el convento de las Trinitarias Descalzas. Su elección no fue casual: la orden trinitaria había participado en su liberación del cautiverio de Argel.
El edificio primitivo fue reformado durante el siglo XVII y los enterramientos se trasladaron, por lo que se perdió la localización exacta de sus huesos. Una investigación desarrollada en el convento permitió localizar en 2015 un conjunto de restos humanos compatibles con los del escritor y otras personas enterradas allí. No fue posible separar e identificar individualmente todos los fragmentos con absoluta certeza. Los restos atribuidos a Cervantes descansan actualmente, junto con los de otros individuos, en un monumento funerario levantado en el interior de la iglesia.
¿Puede visitarse? Sí, aunque no funciona como un museo abierto de manera continua. La iglesia suele abrir aproximadamente media hora antes de las celebraciones religiosas y admite visitas de grupos concertadas previamente. La entrada es gratuita. Conviene comprobar las condiciones actualizadas en la página turística oficial del convento de las Trinitarias.
Francisco de Goya: una tumba sin cabeza bajo sus propios frescos
Francisco de Goya nació en Fuendetodos, provincia de Zaragoza, en 1746 y llegó a ser pintor de cámara de la monarquía española. Su obra atravesó estilos y épocas: de los cartones para tapices y los retratos cortesanos pasó a las escenas de guerra, las pinturas negras y una mirada cada vez más crítica y personal. El pintor murió en Burdeos en 1828, ciudad francesa en la que se había instalado durante sus últimos años. Fue enterrado junto a su amigo y consuegro Martín Miguel de Goicoechea.
Cuando se abrió el enterramiento para repatriar los restos, se descubrió que al esqueleto atribuido a Goya le faltaba el cráneo. Su paradero continúa siendo un misterio. Los cuerpos fueron trasladados a España y, después de una larga peripecia, recibieron sepultura definitiva en 1919 en la ermita de San Antonio de la Florida. Ambos continúan juntos porque las dudas surgidas durante la exhumación impidieron distinguir los restos con total seguridad. El lugar no podría ser más simbólico: Goya está enterrado bajo una cúpula que él mismo pintó en 1798.
¿Puede visitarse? Sí. La entrada es gratuita y la tumba se encuentra a los pies del presbiterio. La visita individual no requiere reserva. La ermita abre de martes a domingo y cuenta con un horario especial durante el verano. Los lunes permanece cerrada. Es recomendable consultar la información oficial de San Antonio de la Florida antes de acudir.
Benito Pérez Galdós: el gran cronista del Madrid del siglo XIX
Benito Pérez Galdós nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, pero llegó a Madrid siendo joven y convirtió la ciudad en uno de los grandes escenarios de su literatura. En novelas como Fortunata y Jacinta, Misericordia o Miau retrató calles, viviendas, cafés, comercios y personajes de muy diferentes clases sociales. También reconstruyó buena parte de la historia española del siglo XIX en los Episodios nacionales. Fue miembro de la Real Academia Española y candidato en distintas ocasiones al Premio Nobel de Literatura.
Galdós murió en su domicilio madrileño el 4 de enero de 1920. A pesar de sus problemas económicos y del relativo aislamiento de sus últimos años, una gran multitud acompañó su cortejo fúnebre. Fue enterrado en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena, no en el Cementerio Civil, como a veces se afirma. Su sepultura es considerablemente más sobria que la trascendencia alcanzada por su obra.
¿Puede visitarse? Sí. La Almudena abre todos los días, aunque encontrar una tumba concreta dentro de un recinto tan extenso puede ser difícil. Servicios Funerarios de Madrid organiza rutas literarias y recorridos dedicados a personajes ilustres. Es recomendable consultar el programa oficial de visitas de La Almudena o solicitar orientación antes de desplazarse.
Santiago Ramón y Cajal: el científico que dibujó el cerebro
Santiago Ramón y Cajal nació en Petilla de Aragón en 1852. Médico, investigador y excelente dibujante, estudió con extraordinario detalle la estructura microscópica del sistema nervioso. Sus observaciones ayudaron a demostrar que el tejido cerebral estaba compuesto por células individuales: las neuronas. En 1906 recibió, junto con el italiano Camillo Golgi, el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Fue el primer científico español reconocido con este galardón en esa especialidad y continúa siendo una figura central de la neurociencia moderna.
Cajal murió en Madrid el 17 de octubre de 1934. El clima de tensión política existente aquellos días impidió que el cortejo avanzara a pie hasta el cementerio como deseaban algunos de sus discípulos. Fue enterrado en La Almudena junto a su esposa, Silveria Fañanás García. Su tumba forma parte de los itinerarios dedicados a las personalidades científicas y culturales de la necrópolis.
¿Puede visitarse? Sí. El recinto es de acceso público durante su horario de apertura. El plano oficial de La Almudena señala la ubicación de la sepultura de Ramón y Cajal, aunque por las dimensiones del cementerio resulta aconsejable llevar el plano o participar en una visita organizada.

