
Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que fue desahuciada el 23 de septiembre en Madrid, ha fallecido este miércoles tras permanecer quince días hospitalizada en el Hospital Gregorio Marañón, según un comunicado emitido por el Sindicato de Inquilinas. La octogenaria fue trasladada al centro médico el mismo día de su desalojo, cuando fue sacada en camilla de su hogar en la calle Alcalde Sainz de Baranda, a pesar de la resistencia de numerosos activistas que se manifestaron en su apoyo. Su estado de salud era delicado, lo que motivó su ingreso hospitalario.
El Sindicato de Inquilinas ha expresado su pesar por la pérdida de Maricarmen, recordando su legado de lucha. «Nos quedamos con el ejemplo de resistencia que nos dejó. Cumpliremos su última petición: ‘luchad, seguid luchando por lo que es vuestro'», señalaron en su comunicado. Además, se anunció que Maricarmen había aceptado una propuesta para volver a su hogar tras un acuerdo con Urbagestión y la mediación de la EMVS.
Reacciones de la comunidad y el Gobierno
La muerte de Maricarmen ha suscitado múltiples reacciones en el ámbito político y social. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó su dolor en las redes sociales, afirmando que siente esta pérdida «como propia». A través de su mensaje, extendió sus condolencias a los seres queridos de la fallecida, deseando que descanse en paz. «Un abrazo a todos los que hoy sentimos esta pérdida», añadió el jefe del Ejecutivo.
Por su parte, la ministra de Sanidad, Mónica García, también lamentó su fallecimiento, destacando el impacto que su caso tuvo en la sociedad. «Tu lucha despertó conciencias en toda España y encendió una mecha que ya no se va a apagar», escribió en sus redes, resaltando el coraje y la dignidad de Maricarmen como un faro en la lucha por el derecho a la vivienda.
Protestas y movilizaciones en su memoria
La candidata de Podemos a la Presidencia del Gobierno, Irene Montero, calificó la muerte de Maricarmen como «un asesinato» en lugar de una simple pérdida. Asimismo, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, lamentó su fallecimiento, atribuyendo su muerte a un sistema que la expulsó de su hogar y la dejó en la calle, enferma. Álvarez hizo un llamado a la ciudadanía para que se manifieste «desde la rabia y el dolor» en homenaje a Maricarmen y a todos aquellos que enfrentan la crisis de vivienda.
En respuesta a la noticia de su muerte, los acampados en la Puerta del Sol en Madrid han comenzado una marcha espontánea hacia el Congreso de los Diputados. Esta manifestación ha generado una gran conmoción entre los participantes, quienes han empezado a corear consignas como «No son muertos, son asesinatos» y «No toleramos ni un desahucio más». Un portavoz, armado con un megáfono, instó a los presentes a continuar con la lucha, afirmando que «el mejor homenaje que podemos hacerle es seguir con la lucha». La determinación de los manifestantes se mantiene firme, con el compromiso de no cesar en su activismo.
