El Prado exhibe obras del Greco reunidas después de 195 años en el Monasterio de Santo Domingo el Antiguo

El Museo Nacional del Prado de Madrid presenta, por primera vez, una colección significativa de las obras que El Greco realizó para la iglesia del Monasterio de Santo Domingo el Antiguo de Toledo. Esta exposición reúne piezas que actualmente se encuentran dispersas en el Art Institute de Chicago, en el propio Prado, en el Monasterio y en otras colecciones, ofreciendo una oportunidad única para apreciar la obra del maestro renacentista.

La Galería Central del edificio Villanueva del Prado alberga esta muestra, comisariada por Leticia Ruiz, Jefa de Colección de pintura española del Renacimiento, y estará abierta hasta el 15 de junio. La exposición incluye ocho de las nuevas obras encargadas al Greco, completadas en 1579, que fueron separadas desde 1830. Estas piezas representan la primera producción del Greco en España.

El Retablo Mayor y su Significado

El retablo mayor, diseñado en torno a una gran tela que representa ‘La Asunción’ (actualmente en el Art Institute of Chicago desde 1906), es el núcleo de esta exposición. A su alrededor se encuentran cuatro santos: san Juan Bautista, san Juan Evangelista, san Bernardo y san Benito, además de la representación de ‘La Trinidad’ en la parte superior. Esta disposición no solo resalta la maestría del Greco, sino que también marca una renovación en la concepción del retablo castellano, adoptando elementos de la tradición veneciana.

El retablo se complementa con dos cuadros que originalmente se ubicaban en los laterales de la iglesia del Monasterio de Santo Domingo el Antiguo: ‘La Adoración de los Pastores’ a la izquierda y ‘La Resurrección’ a la derecha. Esta organización refleja la intención del Greco de crear una narrativa visual cohesiva que invite a la contemplación y la devoción.

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Encargos y Contexto Histórico

En 1577, poco después de su llegada a España, El Greco recibió dos encargos significativos: ‘El Expolio’ para la catedral de Toledo y tres retablos para el monasterio de monjas cistercienses de Santo Domingo el Antiguo. La nueva iglesia, de estilo clasicista, fue financiada por doña María de Silva y Diego de Castilla, quienes destinaron el espacio como lugar de enterramiento.

Don Diego eligió al Greco para la realización del retablo mayor y los laterales, gracias a la recomendación de su hijo Luis de Castilla, quien había conocido al pintor en Roma. Esta conexión permitió al Greco diseñar no solo la estructura de los retablos, sino también las cinco esculturas que los coronarían y las ocho pinturas que los adornarían, marcando un hito en su carrera artística.

Reunificación de Obras

La exposición en el Museo Nacional del Prado representa un esfuerzo significativo por reunir obras que habían estado separadas desde 1830. Según Alfonso Palacio, Director Adjunto de Conservación e Investigación, «el museo ha conseguido reunirlas por primera vez en esta muestra». Actualmente, la iglesia de Santo Domingo el Antiguo alberga tres de estas obras del Greco: ‘San Juan Bautista’, ‘San Juan Evangelista’ y ‘La Resurrección’, lo que subraya la importancia de este lugar en la historia del arte español.

La exposición no solo ofrece una mirada profunda a la obra del Greco, sino que también invita a los visitantes a reflexionar sobre la historia del arte y la espiritualidad en la España del siglo XVI, destacando la relevancia de su legado en el contexto cultural actual.