“Porcelanas para los reyes de España”: una exposición que recupera la historia de la Real Fábrica del Buen Retiro

La historia de la Real Fábrica del Buen Retiro vuelve a cobrar vida en una exposición comisariada por María de los Ángeles Granados Ortega, que permite recorrer la producción de esta emblemática manufactura a través de una selección de piezas procedentes del Museo Arqueológico Nacional y del Museo de Historia de Madrid.

El itinerario de la muestra comienza con piezas de porcelana importada, como las de Meissen y Capodimonte, para después centrarse en los objetos de porcelana tierna más característicos de la manufactura madrileña. Entre ellos destacan servicios de mesa, esculturas, floreros y jarrones que, hasta 1789, estuvieron destinados exclusivamente a la corte española. También se exhiben piezas de porcelana dura producidas a partir de 1804 por Bartolomé Sureda, quien sustituyó el caolín por sepiolita procedente de Vicálvaro y Vallecas para la fabricación.

La porcelana jugó un papel destacado en la vida cortesana del siglo XVIII. Sus orígenes se remontan a Meissen, en Dresde (Alemania), donde Augusto II el Fuerte fundó la primera fábrica occidental de porcelana, material compuesto por caolín y feldespato, siguiendo la tradición oriental.

En 1743, Carlos VII de Nápoles, futuro Carlos III de España, decidió crear su propia manufactura para agradar a su esposa, la reina María Amalia de Sajonia, hija del propietario de la fábrica de Meissen. Así nació la Real Fábrica de Porcelana de Capodimonte, activa hasta 1759, cuando Carlos III heredó el trono español y trasladó a Madrid tanto el equipo como parte de la plantilla de técnicos y artistas italianos. En mayo de 1760 comenzó entonces la actividad de la Real Fábrica de Porcelana de Su Majestad Católica, ubicada en el jardín del palacio del Buen Retiro.

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Actualmente, el antiguo recinto de la Fábrica de la China, en el parque de El Retiro, alberga la glorieta del monumento al Ángel Caído. Entre 1996 y 1997, dos campañas arqueológicas en el área conocida como Huerto del Francés permitieron descubrir restos de las instalaciones hidráulicas de la fábrica.

Además, un proyecto de investigación financiado por el Gobierno regional en 2000 localizó más de 16 yacimientos de los que procedían las tierras y minerales utilizados en la producción de porcelana, situados en lugares como Colmenar Viejo, Galapagar o Vicálvaro. La exposición, por tanto, no solo recupera piezas únicas, sino que ofrece una mirada completa sobre la historia, la técnica y la riqueza cultural de la porcelana madrileña vinculada a la corte española.