
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) atraviesa un momento crucial, ya que su Patronato ha decidido emprender un proceso de «refundación» con el objetivo de fortalecer la estabilidad institucional, mejorar la transparencia y garantizar la excelencia científica. Esta medida se produce en medio de una crisis que ha afectado al centro durante varios meses.
La situación se ha visto agravada por la reciente renuncia de Raúl Rabadán, quien había sido designado como nuevo director científico. Rabadán, catedrático de la Universidad de Columbia, comunicó su decisión al Ministerio de Ciencia, argumentando que el entorno de «politización, polarización y ruido mediático» no ofrecía las condiciones necesarias para liderar la institución.
Ante esta renuncia, el Patronato ha optado por establecer un «órgano colegiado de dirección científica». Este nuevo cuerpo estará integrado por tres destacados científicos: Óscar Llorca, responsable del programa de biología estructural; Luis Paz-Ares, jefe de la unidad de investigación clínica en cáncer de pulmón; y Fátima Al-Shahrour, directora de la unidad de Bioinformática.
La crisis en el CNIO se remonta a 2024, cuando varios jefes de grupo denunciaron problemas relacionados con la gestión, déficits financieros, una disminución en la producción científica y un ambiente laboral tenso, marcado por acusaciones de acoso y abuso de poder. Como consecuencia de estas dificultades, el Patronato decidió destituir a la directora científica María Blasco y al gerente Juan Arroyo, en un intento por reiniciar la dirección del centro.
Recientemente, la situación se ha complicado aún más con la salida de representantes de importantes entidades privadas, lo que ha dejado al Patronato compuesto principalmente por miembros del Gobierno central y de diversas comunidades autónomas. En febrero, José Manuel Bernabé, quien asumió la gerencia después de Arroyo, también renunció tras ser señalado en un caso de acoso, dejando su puesto a Cristina Navarro.
Mientras tanto, los trabajadores y sindicatos han expresado su preocupación por la falta de liderazgo efectivo y la paralización en la que se encuentra el CNIO, así como el daño a su reputación que esta crisis ha causado. El Patronato ha anunciado que se revisarán los estatutos del CNIO para actualizar sus mecanismos de control y funcionamiento interno, con la esperanza de restaurar la confianza y la operatividad en esta importante institución de investigación.
