
El Ayuntamiento de Madrid aprobará este mes, en el Pleno municipal, una modificación de la Ordenanza de Movilidad Sostenible (OMS) con el objetivo de seguir avanzando hacia una ciudad más sostenible y consolidar la mejora en la calidad del aire registrada en los últimos años. La medida, impulsada por el Grupo Municipal Popular mediante una enmienda que se incorporará al texto normativo, introduce una autorización temporal que permitirá seguir circulando por la ciudad a determinados vehículos con clasificación ambiental “A”, es decir, aquellos que carecen de etiqueta ambiental.
La decisión se sustenta en los datos de movilidad y contaminación más recientes. Según las cifras correspondientes al pasado mes de febrero, en Madrid circularon diariamente 1.045.898 vehículos únicos. De ellos, apenas 11.309 contaban con clasificación ambiental “A”, lo que representa solo el 1,08 % del total. El reducido peso de estos vehículos en el conjunto del tráfico ha llevado al Gobierno municipal a plantear una solución transitoria que permita su circulación en determinadas condiciones sin comprometer los objetivos ambientales de la ciudad.
Autorización temporal condicionada a la calidad del aire
La nueva disposición transitoria permitirá que los vehículos con etiqueta “A” que estén empadronados en Madrid o que paguen en la capital el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) puedan continuar circulando por el término municipal. Además, se les autorizará a estacionar en las zonas del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) correspondientes a su barrio.
No obstante, esta concesión estará supeditada a un requisito fundamental: el cumplimiento de los valores establecidos por la directiva europea de calidad del aire para el dióxido de nitrógeno (NO₂). Si en cualquiera de las 24 estaciones que integran la red municipal de medición se superasen los límites establecidos por la normativa comunitaria, el periodo transitorio quedaría automáticamente extinguido.
Este mecanismo pretende introducir una fórmula de equilibrio entre la protección ambiental y la realidad social de miles de conductores que todavía utilizan vehículos antiguos. La autorización no se plantea como una relajación permanente de las restricciones, sino como una medida condicionada a los resultados que la ciudad obtenga en materia de calidad del aire.
Un proceso de descarbonización acelerado
La decisión se produce en un contexto de mejora sostenida de los indicadores ambientales de la capital. En los últimos años, Madrid ha experimentado una reducción continuada de la contaminación gracias a la aplicación progresiva de las medidas incluidas en la Estrategia de Sostenibilidad Ambiental Madrid 360.
Entre las iniciativas más destacadas figura la prohibición de las calderas de carbón, que entró en vigor el 1 de enero de 2022, y la eliminación total de los autobuses diésel de la flota de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), culminada el 30 de diciembre de ese mismo año. Con esta transformación, Madrid se convirtió en la primera gran ciudad europea en disponer de una flota de autobuses completamente limpia.
Estas medidas, junto con la ampliación de las zonas de bajas emisiones, forman parte de una estrategia global orientada a reducir las emisiones contaminantes y mejorar la salud pública. La Ordenanza de Movilidad Sostenible constituye el marco legal que articula buena parte de estas políticas, especialmente en lo que respecta al funcionamiento de las tres grandes zonas de bajas emisiones de la ciudad: Madrid ZBE, Plaza Elíptica y Distrito Centro.
Gracias a este conjunto de actuaciones, la capital ha logrado cumplir durante cuatro años consecutivos —desde 2022— con los límites establecidos por la directiva europea de calidad del aire, algo que durante la década anterior resultaba mucho más difícil debido a los elevados niveles de contaminación.
Los mejores registros de dióxido de nitrógeno
Los datos más recientes reflejan con claridad esta evolución. Durante los años 2024 y 2025 se registraron los niveles más bajos de dióxido de nitrógeno de toda la serie histórica de mediciones en Madrid.
En 2025 ninguna de las estaciones de control superó los 32 microgramos por metro cúbico de NO₂. La comparación con la situación de hace apenas unos años evidencia la magnitud del cambio: en 2019, cuando estaba en vigor el sistema de restricciones conocido como Madrid Central, dos estaciones superaban ampliamente esos valores, alcanzando concentraciones de 51 y 53 microgramos por metro cúbico.
La tendencia descendente continúa también en 2026. Durante el mes de enero ninguna estación de la red madrileña registró niveles superiores a 33 microgramos por metro cúbico. En el mismo periodo del año anterior, doce estaciones superaban ese valor y cuatro de ellas alcanzaban niveles de entre 40 y 41 microgramos.
Los datos de febrero confirman esta evolución positiva. Las 24 estaciones de medición se mantuvieron por debajo de los 33 microgramos por metro cúbico, mientras que en febrero del año anterior quince estaciones superaban esa cifra y cinco registraban valores superiores a los 40 microgramos, con picos de hasta 44.
Entre la transición ecológica y la realidad social
La modificación de la ordenanza busca, en este contexto, acompasar la transición ecológica con la situación real del parque automovilístico de la ciudad. Aunque el número de vehículos sin etiqueta ambiental es ya muy reducido, todavía existe un grupo de conductores que depende de ellos para su movilidad diaria.
Desde el Ayuntamiento se subraya que la prioridad seguirá siendo la mejora constante de la calidad del aire, pero también se reconoce la necesidad de aplicar medidas graduales que permitan adaptar las normas a la evolución de los indicadores ambientales.
En definitiva, la reforma de la Ordenanza de Movilidad Sostenible pretende consolidar los avances logrados en los últimos años sin introducir cambios que puedan resultar desproporcionados respecto al impacto real de determinados vehículos en el conjunto del tráfico. El comportamiento de los niveles de dióxido de nitrógeno será, en última instancia, el indicador que determine la continuidad o el final de esta autorización temporal.
Mientras tanto, Madrid continúa su camino hacia un modelo de movilidad cada vez más limpio, con el reto de mantener los buenos resultados ambientales alcanzados y de seguir reduciendo la contaminación en una de las mayores áreas metropolitanas de Europa.
