Impactantes crímenes que marcaron la historia de Madrid

Algunos crímenes han trascendido las páginas de sucesos para convertirse en episodios de la historia de Madrid. No solo impactaron por la gravedad de los hechos, sino también por las investigaciones, los procesos judiciales y el interés que despertaron entre los ciudadanos.

Desde finales del siglo XIX hasta los primeros años de la democracia, estos casos ocuparon portadas, generaron debates y dejaron preguntas que, en ocasiones, nunca llegaron a cerrarse por completo. Su recuerdo permite observar también cómo evolucionaron la prensa, la investigación policial y la relación de la sociedad con la crónica criminal.

El crimen de la calle Fuencarral

El 2 de julio de 1888 se declaró un incendio en una vivienda del número 109 de la calle Fuencarral. En el interior apareció el cadáver de Luciana Borcino, viuda de Vázquez Varela, que había sido asesinada.

La investigación se centró en Higinia Balaguer, criada de la víctima, y en José Vázquez Varela, hijo de Luciana. El proceso incluyó también a otras personas relacionadas con el caso y estuvo rodeado de versiones contradictorias, acusaciones cruzadas y sospechas sobre la posible participación de más de un implicado.

Higinia Balaguer fue condenada a muerte y ejecutada en Madrid en julio de 1890. Vázquez Varela recibió una pena de prisión por complicidad, aunque las responsabilidades reales continuaron siendo motivo de discusión.

El crimen alcanzó una repercusión extraordinaria. La prensa publicó las novedades de la investigación, las declaraciones y las sesiones del juicio, que fueron seguidas con enorme interés por los madrileños.

Benito Pérez Galdós escribió varias crónicas sobre el proceso para el periódico argentino La Prensa. Sus textos fueron reunidos posteriormente bajo el título El crimen de la calle de Fuencarral.

El caso está considerado uno de los grandes precedentes de la crónica de sucesos en España. La Biblioteca Nacional y la Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid conservan publicaciones de la época dedicadas al sumario, el juicio y la sentencia.

LEER:  Restauración de valiosos tejidos medievales en el Museo Arqueológico Nacional: un tesoro patrimonial renace

El crimen del expreso de Andalucía

El 11 de abril de 1924, el expreso de Andalucía salió de Madrid con destino a Córdoba. En uno de sus vagones viajaban dos empleados de Correos encargados de custodiar valores y correspondencia.

Durante el trayecto, Ángel Ors Pérez y Antonio Fernández de Soto fueron asesinados por un grupo que pretendía apoderarse del dinero transportado. Los cadáveres fueron descubiertos cuando el tren llegó a la estación de Córdoba.

La investigación permitió identificar a varios participantes en el asalto. Entre los principales implicados se encontraban José María Sánchez Navarrete, Honorio Sánchez Molina y Antonio Teruel López. Este último murió antes de ser detenido.

La Guardia Civil desplegó una amplia operación para localizar a los responsables. Parte de las pesquisas se desarrolló en Madrid, donde se había preparado el golpe y desde donde habían salido los autores.

El crimen provocó una fuerte repulsa social por la violencia empleada y por haberse cometido contra dos trabajadores durante el desempeño de sus funciones. La repercusión del caso motivó incluso una propuesta para crear un Tercio de Ferrocarriles de la Guardia Civil.

El suceso fue reconstruido décadas después en El crimen del expreso de Andalucía, uno de los capítulos de la serie televisiva La huella del crimen.

El asesinato de Hildegart Rodríguez

El 9 de junio de 1933, Hildegart Rodríguez Carballeira fue asesinada por su madre, Aurora Rodríguez Carballeira, mientras dormía en su domicilio. Tenía 18 años.

Hildegart había desarrollado una intensa actividad intelectual, política y divulgativa a pesar de su juventud. Estudió Derecho, escribió libros y artículos y participó activamente en los debates sobre la reforma sexual, la educación y la situación de las mujeres.

LEER:  Fórmula 1: Madrid se prepara para el Gran Premio de España 2026

Su madre había concebido su nacimiento como parte de un proyecto destinado a formar a una mujer excepcional. Aurora dirigió desde la infancia la educación de Hildegart y trató de controlar todos los aspectos de su desarrollo personal e intelectual.

La relación entre ambas se deterioró cuando la joven comenzó a reclamar mayor independencia y a tomar sus propias decisiones. Aurora terminó disparándole mientras dormía y reconoció haber cometido el crimen.

El asesinato causó una profunda conmoción por la popularidad de Hildegart y por las circunstancias que rodeaban su relación con su madre. El proceso judicial examinó tanto los hechos como el estado mental de Aurora Rodríguez.

Tras ser condenada, Aurora ingresó en la Cárcel de Mujeres de Ventas. Posteriormente fue trasladada al sanatorio psiquiátrico de Ciempozuelos, donde permaneció hasta su muerte.

La historia de Hildegart ha inspirado numerosos estudios, novelas y películas. Sin embargo, su relevancia no se limita al crimen: también permanece como una figura vinculada a los debates políticos, sociales y feministas de la Segunda República.

Jarabo y los cuatro asesinatos de 1958

En julio de 1958, José María Jarabo Pérez-Morris asesinó a cuatro personas en Madrid. Las víctimas fueron los prestamistas Emilio Fernández Díaz y Félix López Robledo, la esposa del primero, Amparo Alonso, y la empleada doméstica Paulina Ramos.

El origen de los hechos estuvo relacionado con un anillo que Jarabo había entregado a los prestamistas y con la documentación asociada a la operación. El criminal trató de recuperar ambas cosas.

Jarabo acudió al domicilio de Emilio Fernández, donde asesinó a este, a su esposa y a la trabajadora doméstica. Más tarde mató a Félix López en el establecimiento que los dos prestamistas compartían.

LEER:  Descubre el arte en el transporte público de Madrid: Celebración del Día de los Museos con autobuses y bicimad

Los cadáveres fueron descubiertos el 21 de julio. La investigación avanzó después de que Jarabo llevara a limpiar un traje con manchas de sangre y el propietario de la tintorería avisara a la Policía.

El caso despertó un interés enorme. Jarabo pertenecía a una familia acomodada, frecuentaba ambientes nocturnos de Madrid y trató de mantener su vida habitual durante el periodo en el que se cometieron los asesinatos.

Fue juzgado, condenado a muerte y ejecutado mediante garrote vil en 1959. El semanario El Caso dedicó una amplia cobertura al proceso y contribuyó a convertirlo en uno de los criminales más conocidos de la España del siglo XX.

La historia fue llevada a la televisión en Jarabo, capítulo de La huella del crimen dirigido por Juan Antonio Bardem y protagonizado por Sancho Gracia.

El asesinato de los marqueses de Urquijo

En la madrugada del 1 de agosto de 1980, Manuel de la Sierra y María Lourdes de Urquijo, marqueses de Urquijo, fueron asesinados a tiros mientras dormían en su residencia.

El matrimonio pertenecía a una de las familias